Es curioso decir que todos los días tomamos decisiones desde que
empezamos el día, al decidir que desayunar y elegir llegar al trabajo en bus o
de forma particular, hemos decidido hacerlo en todas las formas, desde qué
metas alcanzar a corto y largo plazo hasta cuántos hijos quisiéramos tener en
el futuro, de seguro en algún momento te preguntas algo similar a “¿Por qué elegí ello y no aquello?” o “¿Será
esto una decisión adecuada?”.
Decidir no es más que elegir una opción dentro de un conjunto de
alternativas, y cuando hay que elegir una de ellas, se toma de manera
emocional: “Las personas deciden por lo que sienten, sienten por lo que piensan
y piensan por lo que perciben”[1]. Suena muy esotérico pero es una mezcla de
percepción más experiencias vividas, todo muy subjetivo. Además, influye el
escenario donde se realiza. Por ejemplo, imagínate que hoy es tu aniversario de
bodas y lo olvidaste por completo, te encuentras con tu esposa en un centro comercial
y deciden comprar algunas cosas, cuando ella te mira a los ojos y con un
presente en las manos te dice: “Amor, toma este presente por esta fecha tan
importante que cumplimos”, luego de sudar frío por varios segundos y tener la
cara pálida, pensarás en reparar el daño y comprar un regalo lo más pronto
posible, de seguro será en la primera tienda dentro de un radio no mayor a 100
metros, no tienes opción de comprarlo mañana o pasado, ya sabes con quién
dormirá “bobby”, la mascota de la casa.
El caso anterior es un gran ejemplo de como los CEO’s de las empresas
toman decisiones con mucha menos información y con un mínimo de tiempo. Tomar
decisiones en condiciones ideales, con todas las variables bajo control y sin
presión, es una utopía. Un buen gerente decide con firmeza; decide sin saberlo
todo, decide midiendo el alcance del impacto, decide pensando en la gente,
intuye, relaciona, infiere-Todo- en tiempo récord.[2]
Sucesos coyunturales también pueden influir sobre la toma de decisiones,
imagínese que usted quiere pedir un ascenso en su trabajo y horas antes, su
jefe tuvo un accidente vehicular donde el que ocasionó esto se dio a la fuga,
además que al llegar al centro laboral perdió las llaves del auto y se manchó
la camisa con café, usted deberá preguntarse si realmente es un buen momento
para pedir el ansiado aumento. Se da cuenta que las emociones pueden ser
decisivos para tomar una decisión, la parte racional queda un poco desplazada
cuando existen dichos sucesos, quizás usted podría cerrar un negocio horas
después de un triunfo de Perú el cual llevaría al mundial Rusia 2018, vaya
sueño. Las empresas cerveceras crean el ambiente de fútbol e indican acompañar
en esos momentos importantes, el marketing es espectacular aquí.
En Uruguay se pudo demostrar mediante un experimento que el fútbol puede
ser influyentemente emocional con partidos de fútbol decisivos, entre los dos
equipos más importantes del país; Nacional y Peñarol. Estos equipos tienen las
expectativas de ganar casi todos los encuentros, pero cuando no lo hacen sufren
de frustración. Se evidenció que después de estos partidos existían más
denuncias policiales en las seccionales de Montevideo, estos resultados
sugieren que la frustración es una variable muy fuerte al tomar decisiones.[3]
¿Nuestra adolescencia y juventud influye sobre las decisiones que
tomamos hoy? Es muy probable que sí, ya que cuando las tomamos, combinamos
todas nuestras experiencias vividas y sobre ello elegimos la que sentimos que
es mejor. Como dato adicional, un estudio realizado a jóvenes universitarios
entre 18 y 29 años concluye que la experiencia emocional y el tipo de consumo
de alcohol influyen sobre la toma de decisiones.[4]
Este artículo no pretende indicar que las decisiones sólo son de manera
emocional, tiene de racional por nuestra naturaleza, pero en cada escenario y
con todas las variables suele pesar más uno que otro, una mezcla de todo lo
comentado y muy subjetivo.
Bualáaa...
[1] Inteligencia emocional en
la toma de decisiones (URL) : http://www.iedge.eu/silvia-ahumada-inteligencia-emocional-en-la-toma-de-decisiones
[2] Rovayo, G. (2015).
Decidir en incertidumbre, un auténtico arte de los CEO. IEEM Revista De
Negocios, 30-32.
[3] MUNYO, I. (2014). Dime cómo te sientes y te diré qué decisión vas a
tomar. IEEM Revista De Negocios, 26-27.
[4] Michelini, Y., Acuña, I., & Godoy, J. C. (2016). Emociones, toma
de decisiones y consumo de alcohol en jóvenes universitarios. Suma Psicológica,
23(1), 42-50. doi:10.1016/j.sumpsi.2016.01.001




